miércoles, 24 de mayo de 2017

Agonizaba el Amor © Alquimista

Agonizaba lentamente el Amor
sin estar presente la figura de un galeno
Él, que nunca pensó en la proximidad de la muerte
ahora estaba omnipresente
La habían conducido al lugar donde el se encontraba
Los desacuerdos emocionales
Las actitudes y aptitudes
proyectadas distorsionadamente
Las formas distintas de ver y sentir la vida
El sustantivo femenino, disonancia
de un alma con la otra.
Con grado elevado de consciencia
atento a sus reacciones psicofisiologicas
eligiendo él la manera y el modo de "vivir"
por la senda que llevaba al templo de ella
comenzó a transitar dignamente
                                                Alquimista 

jueves, 29 de diciembre de 2016

Amor (des)compuesto © Alquimista

El tiempo, las vivencias, el descubrir que todo aquello que nos acercaba y nos unía eternamente se troca un sueño de repente, una fantasía, un esfuerzo hercúleo por asimilar que ya no, que aquello que parecía que sería no es ni será, que aquella falta de dificultad que promueve ese sentimiento, que nace de tus entrañas y que tendemos a denominar "amor" se vuelve de algo factible a algo intangible, con los ojos abiertos, con el cuerpo cubierto de tierra, tierra que los desengaños provocan y abiertos los ojos tras percibir realidades dolorosas que nos dañan y nos lastiman...
Y así, atónitos, asistimos a aquello que mancilla el amor, destrozado por lo que los mortales llaman " tiempo", ese arma de doble filo que deseamos que se detenga durante los momentos de placer, pero que de pronto con su paso descubre a cada quién, dotándolo de su verdadera naturaleza, y lo grotesco que nace de ese " renacer " en nuestra mente de cómo percibimos a esa persona de un momento a otro, de ser aquella con la que nada se nos puede poner por delante porque en pos del amor, nada lo detendrá, a transformarnos en seres irreconocibles, donde lo más nimio se vuelve extranotable, donde a lo que antes no le dábamos importancia de pronto se nos vuelve central y crucial. Todo un jardín construido a conciencia, que ha recibido los cuidados más sublimes y delicados, de repente se torna maleza, se descompone, se desintegra porque ya dejó de ser cuidado, de ser atendido como debe, porque ante todo, este alquimista aprendió que al amor hay que cuidarlo como a un niño, con mucho mimo y cariño, con la delicadeza que requiere algo tan tierno y sensible como el sentimiento más puro jamás imaginado, aquel que trastoca la realidad y funde lo onírico con lo verídico, lo irreal con lo palpable, para devolvernos una realidad quizá demasiado dulce, una que nos aparte de las inmundicias que como seres humanos percibimos e incluso cometemos a diario.
En tanto que nada es eterno, nada permanece, nos queda alimentar nuestra memoria de recuerdos que nos permitan sobrellevar un día a día de hastío, de automatismo, de ignominia ante un mundo sin agallas, sin motivación, sin capacidad de empatía ni de sentir cómo nuestra humanidad se entierra y nuestros ojos dejan de percibir que en el fondo, sin esa tierra que nos tiran por encima quienes ya no sienten y se han alejado de nuestra naturaleza y nuestra esencia, hemos de lograr permanecer a flote amarrados a lo que realmente merece la pena: el amor.

sábado, 26 de noviembre de 2016

SENCILLA COMPLEJIDAD O COMPLEJA SENCILLEZ © Alquimista

Por naturaleza, por definirnos, por encontrar esa forma de ser que se forja a base de experiencias, por formarnos como ese ser único e inimitable, tendemos a fomentar diferentes tipos de búsquedas a lo largo de nuestras vidas. Ese afán por querer crecer en la niñez y lograr ser un adulto, ya como adultos lograr conseguir una familia, un trabajo, una formación, obtenido esto un mejor puesto de trabajo, etc. Todo tiende hacerse más complejo, más enrevesado, más complicado, y con ello, las cosas sencillas dejan de tener valor, como si inconscientemente se apartaran de la meta de uno porque no cumplen ningún papel....
Este alquimista no se dejó llevar por esa corriente, no la pudo admitir ni soportar, la gasolina que sirve de propulsión para obtener esos objetivos no se nutre de lo que se haya conseguido, sino de cuánto se disfruta de lo más simple, cómo un simple gesto puede provocarte hasta lo más profundo, cómo una mirada te hace estremecerte, un roce que te llegue al alma, con tiempo para detenerte y observar, apreciar el instante, dejarte llevar por él, admitirlo como ese momento único que te brinda la vida, y dejar que todos tus sentidos se centren en él, que admitan y recuerden las sensaciones que te producen desde quedarte mirando las estrellas, a observar a esa persona que te vuelve loco desnuda, a centrarte tanto haciendo el amor con ella que sientes que el alma es quien interviene, llevando el placer a un plano superior al meramente físico... Ya lo decían, los ojos son el espejo del alma. y con ello no se quiere decir otra cosa que a través de los ojos, uno puede ver mucho más allá, puede encontrar esa conexión invisible con lo que nos ata a esa otra dimensión donde existe esa pureza, Las miradas trascurren libremente, y sólo queda en cada individuo determinar qué impulsa su motor, pues cuando la gasolina de dos personas se obtiene de la misma fuente, se conecta pues se logra llegar lejos, ambos motores propulsados por la misma fuente... Es ahí donde dos individuos de este grupo conectan, con una mirada, de esas que hacen que dos personas se comuniquen con el alma de repente, y para que eso se produzca, debe existir esa chispa que incita a la comunicación en ese plano, una entornada de ojos que provoque que ambos individuos despierten de su realidad, y para ello deben estar preparados, probablemente por el hartazgo de la vida que tienen ante si, porque el rumbo que han elegido no les llena, porque sienten que no están caminando por una senda por la que desearían dar su paseo vital, y de esa rebelión surge esa atención que se presta al entorno, en busqueda de ese camino que los haga sentirse felices, completos, realizados con la vida que están llevando, emitiendo ese brillo y esa felicidad en su mirada que les llega a los demás, que hace que las personas descubran que algo sucede, que la mirada de esa persona denota algo distinto, una felicidad, una paz, una alegría que lo inunda todo y llena todo.....
Elegir esta senda fuerza a que esa búsqueda se mantenga constante, puesto que al no tratarse de algo físico y tangible, es difícil dejarse llevar y sentir que has completado tu objetivo. A trazos, por momentos, recoges esos frutos que te dan los árboles que encuentras por el camino de esta senda, y te sirven de alimento para seguir adelante, para que la lucha implícita en esa búsqueda no se detenga. Seguir encontrando árboles, para poder seguir alimentándose. es crucial tarea para este tipo de individuos, absortos en el detalle, profundos en su aspecto, sobrecargados de diferentes corazas para que no se detecte esa naturaleza tan sencilla, para que nadie la mancille y se aproveche de ella. Nadie dijo que fuera fácil, nadie prometió nada, nadie sabe si se alcanzará el objetivo o no, pero encontrarse en la búsqueda también satisface, también nos hace sentirnos plenos... Perder el norte, dejar de creer, recubrir algo tan sencillo de problemas y complejidades, todo eso hace que lentamente se vaya perdiendo ese objetivo.
Que no es otro que lograr ser feliz desde durmiendo en el suelo hasta comiendo en un restaurante de cinco tenedores.
Y tú, caminante, ¿ has elegido tú senda ? ¿ Has alcanzado tu objetivo? ¿ Qué buscas, una sencilla complejidad, una compleja sencillez,.... ?
                                 Alquimista

domingo, 20 de noviembre de 2016

Incomprensión © Alquimista

Qué nos guía a los seres humanos? Qué nos motiva a levantarnos cada día? Qué fuerzas son las que motivan que alguien tome uno u otro sendero de esos que se bifurcan ante uno? Serán los años de equipaje, ese lastre que nos ata a un pasado entrelazado y entremezclado de sonrisas y lágrimas, ese peso con el que todo humano carga desde que nace, formándolo como individuo, con sus virtudes y con sus vicios, con todo lo que hace que ese humano sea único, inigualable, atractivo o incompatible con otro individuo. Y es que no todos cargamos de la misma forma, no todo conforma el mismo peso para todo el mundo, una característica más de nuestra individualidad, ni todo elemento en la bolsa tiene el mismo valor según cada individuo. Somos quien somos por lo que nuestra bolsa pesa y lo que de ella valoramos o descartamos.
Con una bolsa medio vacía o medio llena, este individuo narrador sopesa, día tras día, lo que lo motiva a levantarse, a seguir, a no dejarse parar por el miedo, a que una mala experiencia no sirva de freno para una vida en la que no busca lujos, cuya visión final no se sea verse en la cima del mundo colmado de bienes materiales, sino más bien una vida sencilla, que atienda a los pequeños detalles, que se haya nutrido de la felicidad que produce ir por la vida sin desearle daño ni mal a nadie, queriendo encontrar esa reciprocidad con esa persona cuyo equipaje decante su peso hacia el mismo lado de la balanza, con quien compartir desde un minipastelito a un café de cafetera perronero, un atardecer congelados de frío viendo la gente pasar, observando cuál será el equipaje de aquellos que deambulan ante uno .....
Este observador te pregunta: y cuál es tu equipaje? Para dónde decanta? Te has parado a pensarlo alguna vez ?

                                                          Alquimista